martes, 16 de marzo de 2010

Planimetrías arqueológicas II

Planimetrías arqueológicas II

Retomando el tema, en el presente post trataremos métodos para obtener una planimetría digitalizada a partir de un documento base en papel, como por ejemplo una hoja de papel milimetrado con un dibujo a escala de lo que nos interesa. Un caso bastante habitual, por cierto.
El procedimiento más sencillo consiste en digitalizar o escanear en formato tiff, jpg, png, etc mediante un escaner el documento e importarlo al programa de dibujo vectorial de nuestra elección (inkscapeXara XtremOpenoffice Draw, ...). Este paso puede hacerse a pelo, es decir, sin tener en cuenta la escala ni el norte, de manera que el dibujo digitalizado se incorpora a una capa, creamos otra encima y bloqueamos la capa que contiene el borrador para que podamos dibujar con comodidad. Posteriormente podemos dibujar directamente con las herramientas del programa los puntos, lineas, polígonos, etc. Al final, colocamos una escala y el norte, y listo: ya tenemos un plano más o menos decente.
Si la finalidad es obtener una copia impresa y poco más, en realidad no necesitamos ir mucho más allá en la creación de nuestra planimetría. Ahora bien, en ocasiones la planimetría es un tipo de documentación base desde la que podemos obtener otra información complementaria o consultar ciertos datos, como por ejemplo calcular áreas de sectores o zonas de la excavación, o medir distancias entre elementos de interés, o incluso para servirnos de referencia donde situar nueva información que puede ser analizada, como podría ser la distribución de materiales por tipos, etc. En este caso resulta útil que, por lo menos, la planimetría se encuentre a una escala concreta que pueda gestionarse con facilidad, es decir, a escala 1:10 y no 1:45,286 por ejemplo. Claramente, una escala 1:1 es lo ideal.
La mayoría de los programas vectoriales permiten gestionar este tipo de escalas, algunos incluso con herramientas específicas, como es el caso de Xara Xtrem, que permite declarar concretamente a qué escala estamos trabajando. Inkscape, por su parte, en las propiedades del documento podemos establecer unidades como metros o centímetros, y si desactivamos la opción de mostrar los bordes de la página, obtenemos una superficie ilimitada para representar nuestra planimetría. Puede ser útil además establecer una retícula o cuadrícula que se corresponda con la que se fijó en campo, que puede servir para fijar el dibujo borrador a la escala real.

Un paso más allá

Como estaréis pensando algunos de los que estáis leyendo esto, si pretendemos trabajar con escalas, obtener mediciones de nuestros planos e incluso representar otros fenómenos sobre ellos, deberemos cuestionarnos el uso de programas convencionales de dibujo vectorial y migrar hacía otro tipo de programas, y concretamente hacía cad o sig. Tenemos en este campo multitud de programas de codigo abierto o gratuitos que pueden servirnos. Propongo qGis, Openjump, gvSig, QCad, MapMaker...
Si continuamos con el supuesto de que nuestro documento origen es una planta dibujada en campo sobre papel milimetrado y por supuesto a escala, y que ya hemos digitalizado en formato tif, jpg, etc, el primer e ineludible paso será establecer la escala y las coordenadas de manera que nuestro software sig o cad lo entienda, es decir, debemos georeferenciar el dibujo. Mediante este procedimiento, vamos a otorgar a la imagen unas coordenadas que se corresponden con las de la realidad que representa.
Generalmente la georeferenciación, como su propio nombre indica, se usa para establecer en mapas sus coordenadas geográficas en entornos SIG o cartográficos. Sin embargo, si consideramos nuestra excavación como un sistema de coordenadas relativo, con un origen (0,0) -punto cero-, cualquier planta dibujada que represente parcial o totalmente la excavación se puede georeferenciar con respecto a este sistema de coordenadas particular.
En realidad existen muchos métodos de efectuar la georeferenciación. En quantum Gis georeferenciar imágenes resulta extremádamente sencillo, a través uno de los complementos (georeferenciador) que puede obtenerse desde el propio interfaz del programa. De este modo, simplemente debemos indicar cada uno de los cuatro puntos necesarios con sus coordenadas conocidas para generar un archivo complementario (o archivo world) que contiene la información sobre las coordenadas de la imagen.

Vista de la georeferenciación de una imagen en Quantum Gis.

Existe también un programa específico muy sencillo de utilizar para georeferenciar imágenes basado en las librerias MapWindow denominado Georeferencing Tool, que requiere conocer las coordenadas de al menos tres puntos de la imagen para generar el archivo world. O si queremos georeferenciar en gvSig, podemos seguir el siguiente video de A. Díez donde se explica paso a paso.
En qCad también podemos insertar imágenes que van a servir como fondo sobre las que dibujar la planimetría, y en MapMaker podemos georeferenciar imágenes de diversas maneras. Para el trabajo con qCad consultad como crear un sistema de coordenadas relativo, bastante en la onda de lo que andamos explicando aquí.
Tanto en qCad como con los otros programas, suele ser necesario y/o conveniente que la imagen esté correctamente orientada hacía el norte o hacía el eje Y del sistema de referencia local, puesto que evitaremos rotaciones forzadas que disminuyen la calidad de la imagen o que entorpecen el correcto funcionamiento, por lo que tras la digitalización aconsejo tratar la imagen para ajustarla estos requerimientos.
Una vez georeferenciada, la imagen se puede cargar en cada uno de los programas como una capa más sobre la que vamos a poder digitalizar directamente la planimetría de la excavación, conservando en todo momento las coordenadas de referencia.
Más en próximas entregas.