martes, 30 de diciembre de 2008

ArcheOs

El mundo linux (o del pingüino) hace tiempo que intenta un acercamiento hacía los usuarios menos expertos, efectuando distribuciones más fáciles de instalar y de manejar. Quizás, una de las facetas más sorprendentes y eficaces de estos esfuerzos sean los Live-CD (o Live DVD) de las diferentes distribuciones. Se trata de imágenes de discos, descargables gratuitamente desde internet, que una vez quemadas en un CD o DVD permiten arrancar cualquier ordenador usual con el sistema operativo que contienen si tener que desinstalar o particionar los discos duros internos. Así pues son una excelente forma de probar antes de usar.
Más aún, los Live CD de linux suelen contener una colección completa de aplicaciones de ofimática, multimedia, bases de datos, etc que cubren las necesidades de la mayoría de usuarios. Además, detectan automáticamente el hardware del equipo, y si éste no es muy extraño, son capaces de configurar el vídeo, la conexión a internet, o las impresoras y periféricos conectados. Realmente es algo sorprendente.
Linux, a mi modo de ver, tiene muchas ventajas y sólo dos inconvenientes. Ventajas: gratis, sin virus, más seguro, corre más rápido, necesita equipos menos potentes, y otras que seguro que los linuxeros de pro se encargarían de recitarme. Inconvenientes: en primer lugar, a pesar que cada vez son sistemas más amigables, los linuxeros siempre terminan compilando algo o modificando a pelo ficheros de configuración para que alguna cosa funcione. Y claro, hay que saber para hacerlo. Y en segundo lugar, el tema de las aplicaciones. La mayoría de los paquetes de software de uso masivo tienen su equivalente en linux, que no desmerecen en nada al software de pago, pero siempre existe esa aplicación que todavía no tiene su equivalente en proyecto libre, aunque esto último puede superarse usando un emulador de windows, como wine, que funciona realmente bien.
Puestos ya en materia de lo que es linux y un live CD, vamos a lo que nos interesa. ArcheOs es ni más ni menos que un Live DVD basado en Kubuntu especialmente preparada para arqueólogos.
O sea, que descargamos la imagen, la tostamos en un dvd, la metemos en el lector de DVD's, arrancamos el ordenador y nos aparece un escritorio con multitud de aplicaciones útiles para la práctica arqueológica. Echémosle un vistazo, porque lo merece.
El escritorio que aparece con ArcheOs es el KDE, que resultará muy familiar a usuarios windows. Dentro del K menú (equivalente del menú inicio) las aplicaciones de esta distribución están clasificadas por tareas generales (multimedia, ofimática, etc) pero hay una entrada específica para arqueología, con subcarpetas clasificadas por CAD, fotogrametría, bases de datos, gis, gps ... Prácticamente existen aplicaciones para efectuar cualquier tarea arqueológica, tanto convencionalmente, como de manera avanzada.
Como Cad integra el QCad Community Edition, con el que se puede hacer todo aquello que con Cad solemos hacer los arqueólogos. Y esto es uno de los puntos fuertes de la distribución: un cad en toda regla, completo y gratuito. Para otras tareas habituales contamos con OpenOffice, Inkscape, Gimp, etc.
Dentro de la distribución, además, se incluyen algunas aplicaciones para efectuar tareas más complejas. Me llama especialmente la atención dos grupos de aplicaciones: las de fotogrametría y las de laserscan. el primer grupo comprende diferentes paquetes, con variable grado de dificultad, que pueden utilizarse para obtener modelos 3D a partir de estas técnicas fotogramétricas. Y el segundo grupo da acceso a otras tantas aplicaciones para gestionar Escáners 3D, que parece que poco a poco van generalizandose en nuestro entorno.
Finalmente, mencionaré que incluye un más que suficiente grupo de aplicaciones SIG: Grass, uDIg, SAGA, QGis i OpenJump.
ArcheOs tiene otros dos puntos fuertes. El primero de ellos es la capacidad de instalarse en el disco duro de nuestro ordenador, particionandolo si es necesario. A decir verdad no es ninguna novedad, ya que es una opción habitual entre los Live Cd de GNU/linux. Pero ahí está.
La segunda es mucho más importante, y tiene mucho, pero que mucho calado. Y es que ArcheOs es en si mismo un subproyecto de OpArc (Open Archaeology), cuyo objetivo es aplicar la filosofía del FOSS (Free Open Source Software) a la arqueología. Así, se trata de compartir software, conocimiento, ideas (investigación) y datos. Cada uno de los 4 subproyectos de OpArc es extremadamente interesante, pero el que más repercusión tiene para nosotros en este post es el de Digital Archaeological Documentation. Se trata de un esfuerzo para redactar y ofrecer a la comunidad (especialmente de arqueólogos) tutoriales para aprender a usar los programas contenidos en ArcheOs en tareas concretas. Los tutoriales se presentan en inglés, alemán e italiano, con un desarrollo desigual según idioma. Si me permitís términos coloquiales, diré que hay mucha tela metida ahí dentro, así que conviene leer despacio, degustar, aprender e integrar en nuestro arsenal de técnicas. Así pienso hacerlo yo.
Para ser totalmente objetivo, sin embargo, pondría tres carencias al proyecto. En primer lugar, la limitación del idioma, especialmente para aquellos (cada vez menos) que no leen en alguna de las tres lenguas del proyecto. Pero estaría bien que alguna universidad española se subiera al carro y aportara como mínimo las traducciones.
La segunda no es una carencia específica de ArcheOs, sino de carácter más general: la ausencia de un sistema de registro de datos de excavación más o menos estándar, de código abierto. Es este aspecto es realmente cierto aquello de que "cada maestrillo tiene su librillo", así que la papeleta se soluciona generalmente ofreciendo un gestor de bases de datos con capacidad de gestionar formularios. Pero entiendo que hace falta un método de registro para excavaciones que esté medianamente consensuado. Y si es posible con software asociado, mejor que mejor.
Y el tercer aspecto en realidad se relaciona con el anterior. Y es que ArcheOs no incluye un programa concreto para crear diagramas Harris. Cierto que Inkscape o Openoffice se prestan bastante bien al tema, pero incluir Dia por ejemplo en la distribución hubiera sido una buena opción. Aunque hay que aceptar que las opciones para generar diagramas Harris son pocas. Echad un vistazo por ejemplo a las aventuras Arqubun intentado generar diagramas en linux: I, II y III.
ArcheOs es obra de Arc-Team, una empresa de arqueología con sede en Cles (Italia), a la que hay que felicitar efusivamente.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Ordenadores de campo

Supongo que como yo muchos arqueólogos soñaran con poder llevar un ordenador realmente operativo a la excavación. La razón es fácil de entender: todas la anotaciones que tomamos, todos los datos que generamos, y todos los croquis que trazamos se hacen generalmente sobre papel, y de una manera u otra terminan siendo tecleados o digitalizados al ordenador. Por lo tanto disponer de un ordenador en la excavación podría evitarnos trabajo, y evitar errores. ¿Donde hay que firmar?
A priori, el optimismo tecnológico reinante y la amplia oferta de dispositivos que pueden operar en campo aparenta amplia y adecuada para este tipo de trabajos y entornos. Tenemos PDAs con GPS, portátiles ultraligeros, etc. La pregunta es: ¿son realmente operativos?.
A poco que tratemos de usar un ordenador en excavación nos daremos cuenta que, para empezar, un equipo de campo debe de cumplir unos requisitos determinados, y ser capaz de superar otras tantas dificultades. A saber:
1- El tamaño. Interesan equipos lo más pequeños posibles. Por ejemplo, para un registro simple de datos y proceso de textos, un PDA con un teclado externo puede ser una excelente opción.
2- La duración de las baterías. Los portátiles más usuales suelen tener baterías que como máximo pueden durar un par de horas, y lo mismo sucede con los ordenadores de mano, pero nosotros solemos estar bastantes más horas. Así que debemos asegurarnos de disponer de equipos y dispositivos que suplan esta limitación, es decir, baterías de repuesto y/o como ya comentamos en otro post, cargadores solares.
3- La luminosidad de la pantalla. Los equipos convencionales no están precisamente adaptados para trabajar a cielo abierto, de manera que en pocas palabras apenas se ve un pimiento. Existen sin embargo pantallas adecuadas para este tipo de condiciones ambientales.
4- Y lo más importante: resistentes. Es decir, que soporten manos llenas de tierra, sucias, polvo en el aire, humedad alta (en cuevas por ejemplo), resistentes a golpes, etc. ¿os imagináis por ejemplo un macbook air embarrado y con la pantalla rallada? Una autentica aberración .
En realidad, mucho de lo que estamos hablando se refiere al concepto de ordenador "ruggerizado" (rugged computer en inglés). Se trata de dispositivos preparados para sobrevivir a las más duras y extremas condiciones de trabajo. Para ser considerados así deben además de cumplir ciertos estándares,y lógicamente todo a cambio de un precio.
Entre las marcas que disponen de ruggerizeds computers he encontrado la serie ThoughBook de Panasonic, los equipos de las compañias Armor, Ergo, Itronix, Terralogic o bastantes otros. Para saber de qué precios estamos hablando, para hacernos con un deseable Panasonic Toughbook CF-U1 deberemos preparar 1900 € o más.
En ocasiones, lo que existen son fundas o carcasas ruggerizadas para determinados dispositivos que permiten usarlos con ciertas garantías. Por ejemplo, para un Asus R2E, existe una fundita ruggerizada que solo vale 140 € de nada.
Un tipo de equipos que han entrado con fuerza en el mercado son los Ultraportátiles, con el Asus eeePC abriendo brecha. Son portátiles de bajo coste (alrededor de 300 €), ligeros, y con prestaciones suficientes para los fines que nos interesan. No son resistentes a golpes, pero si sufren algún percance no nos dolerá como con un equipo caro. Echad un vistazo.
En el mundo de los PDA's existen también multitud de modelos preparados para soportar condiciones duras e incluso extremas. Muchos de estos ordenadores de mano son usados habitualmente para descargar los datos de los equipos topográficos, y los más resistentes van destinados al sector militar. Por supuesto el precio aumenta con respecto a los PDA convencionales. Una buena recopilación la podéis consultar aquí. Y como en el caso de los portátiles, existen fundas rugerizadas que permiten protegerlos para nuestros entornos de trabajo. Mirad por ejemplo ésta en ebay.
Así pues, buena parte de los inconvenientes que presenta llevar un ordenador a la excavación y que sea realmente operativo técnicamente están solucionados. Solo hace falta dinero, con un poco de dinero y añade algo más de dinero. Los privilegiados en presupuesto están de enhorabuena (como siempre).

domingo, 26 de octubre de 2008

Mientras tanto

Estoy en plena reorganización de enlaces que figuran en este blog, así que si tenéis algún enlace que pensáis que debe figurar, enviádmelo por medio de un comentario.
El post de "Ordenadores de campo" en breve!

sábado, 6 de septiembre de 2008

Fotos panorámicas

Una foto o imagen panorámica es aquella que muestra una escena continua que ha sido obtenida o bien con algún tipo de cámara especial, o bien a través de la fusión de diversas tomas parciales.
La imagen panorámica puede ser de dos tipos: la esférica y la parcial. La esférica o circular (immersive o full-spherical), cubre 360º de visión y debe ser vista con software especial, de modo que podemos interactuar con la imagen como si realmente estuviésemos en el punto de vista de la cámara y girásemos sobre nosotros mismos para ver otras partes. Las parciales son imágenes digitales convencionales que, como su nombre indica, muestran una escena amplia pero no necesariamente completa.
El procedimiento para obtener imágenes panorámicas a partir de otras tantas parciales se conoce como stitching, y en realidad es bastante sencillo: fotografiamos con cierto orden partes superpuestas del objetivo, descargamos o digitalizamos las fotos en el ordenador y aplicamos algún programa que fusione las imágenes para obtener una sola. Parece ser que no hay límites para el tamaño de la imagen final.
Su utilidad en arqueología está fuera de toda duda.
El primer contacto que tuve con este tipo de programas fue con una de las utilidades que viene con las cámaras digitales, en concreto el Photostich de Canon (supongo que debe de haber programas equivalentes en otras marcas). Usando PhotoStich fusionar imágenes es muy sencillo y los resultados pueden ser realmente buenos, sobre todo si usamos una Canon y respetamos ciertas reglas lógicas (áreas de superposición, horizontalidad, etc).
Sin embargo, si queremos controlar realmente el proceso de fusión, con todo tipo de cámaras y sobretodo usando software libre, la solución son las Panorama tools. Se trata de un conjunto de utilidades que cubren todas las posibilidades para el fusionado, creación y visionado de panorámicas, e incluso otras técnicas abordables desde la perspectiva del tratamiento de imágenes, como por ejemplo la correción de la distorsión de las lentes, de la perspectiva, etc. En su web existe mucha documentación, tutoriales y el software necesario para todas las plataformas y diferentes niveles de usuario.
De todo el software relacionado merece destacarse sin duda el programa Hugin, una GUI (graphical user interface) de código abierto que trabaja sobre Panorama tools y que facilita enormemente su uso, lo que se agradece muchísimo. Empezad con él.

domingo, 31 de agosto de 2008

Blog Day

Con poco tiempo me he enterado de la propuesta del "Blog Day", de manera que he creado este post intermedio intentando cumplir con lo que proponen. Se trata del día de los bloggeros, y van por el cuarto aniversario.
Así que de manera apresurada he seleccionado estos 5 blogs que creo que os pueden interesar, y que recomiendo:
Y no olvidéis los blogs que os propongo en el lateral.
Feliz reentrada.

jueves, 14 de agosto de 2008

El Gadget del mes: Cargadores solares

Hasta hace bien poco, las excavaciones arqueológicas eran otra cosa. En urbanas, trabajábamos como en una especie de burbuja en medio del bullicio, intentando evadirnos del tráfico y de las miradas indiscretas de la tercera edad y del observador ocasional. En excavaciones de campo, el sentido de aislamiento era más acentuado, lejos de los núcleos urbanos y a menudo con accesos incómodos o costosos. Todo ello obligaba a la convivencia y contribuía a dar un cierto aire especial a nuestro trabajo.
Y llegó la revolución. La excavación se ha inundado en los últimos años de toda una serie de dispositivos electrónicos que han cambiando bastante radicalmente el panorama. Primero con el móvil, con cobertura casi global. Luego con cámaras digitales, ordenadores de mano, equipos topográficos, GPS, etc. Podemos decir que navegamos hacia el concepto de excavación conectada, casi on-line.
Lo que no ha cambiado, sin embargo, es que allá donde vamos no suele haber enchufes donde cargar todos estos bichos, de manera que hay que planificar bien el uso de las baterías. Y aún así el puñetero Murphy es implacable: la batería se agota en el peor momento. La solución: cargadores solares de baterías.
Los hay de diferentes tipos, tamaños y potencia. Los pequeños permiten cargar el móvil, mp3, pda e incluso pilas recargables. Tienen el tamaño de una cámara compacta o poco más, por lo que son manejables y fáciles de transportar. Y luego los hay más grandes, que permiten recargar baterias de coche, portátiles o cualquier otro chisme de voltaje equivalente. He visto en ebay alguno de los grandes que se presentan como un maletín que al abrirlo despliega los paneles, por lo que también parece factible incorporarlos a nuestros equipos de excavación. Y como curiosidad también llegué a ver (no me preguntéis donde) neveras solares portátiles, que a más de uno le parecerán de lo más útil. ¿Será el fin de la cerveza caliente?
En definitiva, abrid vuestro macuto de arqueólogos y meted al menos un cargador solar para el móvil. Algún día me lo agradeceréis.

miércoles, 23 de julio de 2008

Gestión bibliográfica

Ocurre a menudo. Leyendo un artículo se nos aparece una cita americana que nos interesa. Vamos al listado de bibliografía en búsqueda de nuestra referencia completa pero con sorpresa descubrimos que ¡no figura!. Con toda probabilidad el autor del artículo que estamos leyendo no usó un programa de gestión bibliográfica.
La gestión de la bibliografía es quizás uno de los aspectos más importantes y a la vez farragosos en la creación de textos de carácter arqueológico, sean técnicos como científicos. En este tema, existen dos facetas complementarias: en primer lugar qué sistema de citación y formateado de la bibliografía empleamos; y en segundo lugar, cómo gestionamos esto en nuestro procesador de textos para que todas las referencias citadas a lo largo del texto queden reflejadas en el listado bibliográfico final.
La primera de ellas no va a ser abordada aquí, puesto que está tratado en otros lugares (por ejemplo en la wikipedia). Además para el caso de las revistas especializadas, el modo de procesar la bibliografía suele estar detallado en las normas de publicación. Eso sí, hay que meterse en la cabeza que no hay un sólo método.
Así que vamos con lo segundo que está más en la onda del blog.
Los llamados programas de gestión bibliográfica son un tipo de software que permiten gestionar referencias bibliográficas, tomar notas sobre ellas, clasificarlas por palabras clave, etc. En esencia son bases de datos cuyos atributos describen las diferentes partes de la referencia (autor, título, año de publicación, etc). Su uso se hace más versátil cuando se usan conjuntamente con el procesador de textos, de manera que a un programa de este tipo debemos de poderle pedir que nos inserte citas entre el texto y al finalizar el trabajo que nos genere el listado de bibliografía citada en el artículo. Y claro, sin olvidos.
OpenOffice ya lleva incorporada la posibilidad de gestionar bibliografía a través de una base de datos y diversos comandos predefinidos que permiten emplearla en los textos del writer. Tiene muchas ventajas y algunos inconvenientes, pero funciona de perlas. Quizás la mayor incomodidad venga de los formularios con los que editar las referencias, aunque para mi sigue siendo de las primeras opciones.
Existen además otras muchas alternativas de código abierto (y de pago), y existen varios puntos en la red donde podemos consultar comparativas, como por ejemplo aquí (entre programas de código abierto), o aquí (conjuntamente con los de pago). Personalmente he trasteado con el bibus, que tiene buena pinta, y además funciona también con "otros procesadores".
Sin embargo, existe una opción del OpenOffice que es especialmente cómoda, al menos para mi, y que en eso supera a los demás. Suelo llevar detrás el documento con el que en ese momento estoy trabajando, de manera que lo edito tanto en casa como en el trabajo (o allá donde pinche la memoria flash). El problema de los programas de gestión bibliográfica es que se trata de bases de datos locales (o servidas por internet). Es decir, que puede que en el ordenador con el que esté editando mi documento, no existan las referencias que tecleé en otro. La solución que se da para este problema es exportar las referencias e importarlas en el ordenador de destino (es decir, un rollo). Otra opción es tener un servidor con la base de datos bibliográfica, al que conectamos desde donde editemos. Sin comentarios.
La tercera opción para mi es la buena. El OpenOffice permite incrustar las referencias en el documento, con lo que las referencias van con él allá donde vaya. Además referencias incrustadas en un documento pueden ser copiadas a otro simplemente copiando la cita. Esto se consigue con el comando Insertar>índices>entrada bibliográfica y seleccionando "desde el contenido del documento". Un hallazgo.

jueves, 3 de julio de 2008

Procesando textos (y 2): plantillas y estilos

Antes de entrar en temas de mayor profundidad, no me resisto a dar cuatro pinceladas más sobre los procesadores de textos y su uso en arqueología. Lo que cuento aquí hace especial referencia al del OpenOffice (aunque sirve perfectamente para otros procesadores).
Y es que opino que muchas veces no conocemos bien todas sus posibilidades, cuestión que repercute directamente en el rendimiento. Os aseguro que conocer bien el manejo de un procesador de textos (o de cualquier programa) es muy útil.
Para llegar a ese conocimiento existen básicamente tres caminos: hacer un curso (recomendable), el método RTFM (requiere autodisciplina) o trastear probando cosas una a una (para los anárquicos). Cada cual tiene su camino preferido, como en todo. Pero lo más importante es elegir uno.
Hay dos claves que me parecen especialmente infravaloradas en el uso de los procesadores (por lo que tengo observado): las plantillas y los estilos.
Las plantillas son un tipo especial de documento, que una vez guardadas sirven de patrón para nuevos documentos. Cuando creamos un documento nuevo basado en una plantilla, se copian todas las características de la plantilla original (estilos, tipos de letra, encabezados, numeración de páginas, márgenes, textos, etc), pero el documento debe de guardarse con un nombre nuevo, de forma que siempre se conserva la plantilla original. En OpenOffice se pueden crear plantillas no sólo para el procesador, sinó también para los otros tipos de documentos. Un ejemplo sencillo de una plantilla es un modelo de carta, o de factura, con el anagrama de la empresa en el encabezado, un campo de fecha automática, etc. Otros modelos de plantillas útiles son modelos de memoria, informe o proyecto, que incluyan todos aquellos apartados que solemos repetir en cada trabajo. Por ejemplo la metodología de excavación, o el director de la intervención y el equipo técnico, etc. Así que, ya sabéis: os podéis evitar aquello de tomar el proyecto del año anterior y empezar a borrar el texto para conseguir un modelo vacio.
El segundo de los temas maltratados es el de los estilos. Un estilo es un formato predefinido de texto, que afecta al tipo y tamaño de letra, espaciado, alineación, características, etc. El estilo habitual es el "normal", pero luego existen estilos para los pies de página, encabezados, toda la jerárquia de títulos, etc. Cuando modificamos la definición de un estilo en un documento, todo el texto que tiene asignado ese estilo se actualiza automáticamente al nuevo formato.
Un ejemplo habitual del mal uso (o desconomiento) de los estilos es este caso que os sonará: seleccionamos el texto, cambiamos el tipo de letra a nuestro gusto, y cuando continuamos escribiendo ¡el procesador vuelve a sacarnos el tipo de letra anterior!.
Pero para mi un tema clave de los estilos es que si los aplicamos adecuadamente en la creación de títulos y apartados, al final podremos obtener una tabla de contenido del texto de manera automática con paginación y todo. Y creedme: existen otros muchos aspectos que necesitan de un correcto uso de los estilos para poder ser eficaces.

miércoles, 25 de junio de 2008

Procesando textos (1)

La mayor parte del tiempo que trabajamos delante de un ordenador estamos tratando algún texto, bien sea un proyecto, una memoria, un informe, una carta, un artículo, etc, etc. El procesador de textos es el eje de nuestro trabajo, y si lo pensamos un momento, los proyectos a los que se enfrenta un arqueólogo suelen iniciarse y concluirse con un texto. Entre medio viene todo lo demás. ¿Podemos aportar algo nuevo sobre ellos?
Para empezar, las principales alternativas libres son Openoffice, Abiword y recientemente Google docs. Los tres son excelentes, con entornos y correctores ortográficos en nuestras lenguas, capacidad de abrir y guardar documentos word, tablas, etc, aunque cada uno con particularidades. El Openoffice writer es el mejor, pero quizás para equipos más antiguos resulte pesado. En estos casos recomiendo Abiword, más ágil aunque no tan completo. Y luego está el editor de textos de google, que es otra cosa.
En efecto, las Google apps no son aplicaciones de esas que instalas en tu ordenador y van con él allá donde esté, sinó que son aplicaciones web. Quiere decir esto que el programa en sí está alojado en el servidor de google, y para usarlo debes de disponer de conexión a internet. Los documentos que creas se alojan también en un espacio asignado a tu cuenta en google. Es importante saber que puedes bajar y subir documentos a tu cuenta, y que soporta los formatos más comunes, incluido openoffice.
¿Ventajas? Desde cualquier ordenador del mundo con conexión a internet puedes editar tus documentos sin necesidad de instalar nada, y lógicamente subir y descargar otros docs.
¿Inconvenientes? Pues eso, que necesitas conexión a internet. Y otra cosa: da no se que tener tus documentos no se sabe donde. No se, genera inquietud, ¿no?
Por mi parte he usado el google doc por ejemplo entre el trabajo y mi casa, y funciona a la perfección.
Como propuesta puede servir como copia de seguridad. Por ejemplo, imaginad que después de un viaje descubres que la memoria usb donde llevas ese documento crucial ha cascado. Pues te conectas y lo descargas en tu formato favorito.

miércoles, 18 de junio de 2008

Software libre y de pago

La inercia de nuestro entorno profesional establece que existen una serie de conocidos programas que son los adecuados para cada una de las tareas arqueológicas. Así, parece que para escribir un texto (informe, memoria, artículo, etc) sólo existe el procesador de textos de Microsoft; para tratar imágenes el photoshop; o para levantar plantas o dibujo técnico el Autocad. Y la verdad, todos estos programas son excelentes, extraordinarios, los mejores seguramente. Pero también son caros. ¿estamos dispuestos a pagar la licencia?.
Afortunadamente existen alternativas que no tienen coste, y que pueden emplearse sin problemas para casi cualquier tarea arqueológica. ¿Y donde?. Pues existen multitud de páginas que ofrecen recopilaciones de programas, y específicamente aquí he preparado un pequeña recopilación de software agrupado por tareas arqueológicas que para empezar creo que no está mal. Espero que os sirva.

Presentamos

El ordenador se ha convertido, sin discusión, en una de las herramientas básicas del arqueólogo, tanto casi como el mismo paletín o el nivel topográfico. Los más reacios lo usan a regañadientes, aunque solo sea para procesar textos o para enviar correos electrónicos (pero preguntadles si estarían dispuestos a renunciar a ello), y los más avanzados efectuan prácticamente todas las tareas arqueológicas con ayuda de un ordenador. Nadie duda de su necesidad.
Así que, tomados los arqueólogos como usuarios, gran parte no tendrán más remedio que "sufrir" con la informática y sus aplicaciones; pero por contra, existimos otros a los que nos apasiona la tecnología, sus avances y sus aplicaciones, ¡y disfrutamos con ello!.
Si eres de este segundo grupo de arqueólogos, quizás este modesto blog te pueda servir, porqué va ni más ni menos que de esto: de arqueología decididamente practicada por ordenador y con todo aquel gadget, aparato, instrumento o invento que permita aplicar y resolver tareas concretas de nuestra profesión.
Bienvenido